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Inteligencia artificial, monopolio y control del conocimiento
Este artículo analiza críticamente el papel de las revoluciones tecnológicas en la era digital y el lugar que ocupa, o ha dejado de ocupar, el Estado frente al avance del capitalismo de vigilancia. Se sostiene que la concentración del conocimiento y de la infraestructura tecnológica en manos del capital privado ha limitado el desarrollo del pensamiento crítico y ha profundizado las desigualdades entre los países que controlan la información y aquellos que permanecen como simples espectadores. Desde una perspectiva crítica y decolonial, el texto cuestiona la supuesta neutralidad del conocimiento producido por quienes detentan el poder, en particular los países del Norte global. Lo decolonial permite examinar el desarrollo y uso de la inteligencia artificial como parte de una lógica extractiva, apropiadora y excluyente del saber, en la que los datos, las tecnologías y las decisiones algorítmicas se concentran en élites corporativas. Frente a ello, se reivindican otras epistemologías, especialmente aquellas formuladas desde el Sur global, como formas de resistencia frente a los modelos hegemónicos. Pensadores como Boaventura de Sousa Santos, Enrique Dussel, Hugo Zemelman y Arturo Escobar han planteado rutas teóricas y políticas para reconfigurar el conocimiento desde otras racionalidades, en diálogo con saberes locales, comunitarios y ancestrales. En este marco, se afirma que la recuperación del protagonismo estatal es fundamental para democratizar el acceso a la información, reducir las brechas globales y contrarrestar las nuevas formas de dominación impuestas por las grandes corporaciones tecnológicas en la era del capitalismo de vigilancia, entendido como un modelo económico que basa sus ganancias en la recolección masiva de datos personales, su análisis algorítmico y su uso para predecir y modificar el comportamiento humano con fines comerciales o de control. Solo una articulación plural entre Estado, movimientos sociales, comunidades científicas y saberes territoriales permitirá avanzar hacia una desobediencia epistémica digital que democratice el conocimiento y abra paso a una nueva ecología de saberes.