Propuesta de un modelo de gestión y aprendizaje del conocimiento de los espacios rurales en Colombia

 Nelly María Méndez Pedraza1 & Martha Cecilia Vinasco Guzmán2

 1Ingeniera forestal, Especialista en Gerencia Estratégica de Mercadeo, Magister en Administración de Organizaciones, Doctora en Desarrollo sostenible. 2Ingeniera Química, Especialista en Gerencia Estratégica de Mercadeo, Magister en Administración de las Organizaciones, Doctora en Desarrollo Sostenible.

 1, 2Escuela de Ciencias Agrícolas, Pecuarias y del Medio Ambiente –ECAPMA. Universidad Nacional Abierta y a Distancia –UNAD. Pitalito, Huila, Colombia.

 1 nelly.mendez@unad.edu.co, 2marta.vinasco@unad.edu.co

 

Introducción

En el presente documento, que contiene extractos del trabajo de Anacona, Méndez & Vinasco (2016), se discuten las opiniones de expertos, investigadores, entidades y representantes de comunidades, respecto a la investigación en multicontextos como alcance de actuación, orientadas a subsanar las rupturas del tejido social en el contexto del desarrollo rural, el aumento de la vivencia de los valores de solidaridad, pertenencia, compromiso e identidad cultural y facilitar los procesos de gobernabilidad a nivel local, con la propuesta de un modelo de gestión del conocimiento de los Nodos Especializados de Conocimiento del Desarrollo Rural. 

Como modelo, se plantea el Nodo Especializado de Conocimiento de los Espacios Rurales CIER, el cual es un espacio de generación y divulgación de conocimiento, adscrito a la Escuela de Ciencias Agrícolas Pecuarias y del Medio Ambiente ECAPMA de la UNAD y viene desarrollando actividades orientadas a apoyar la Línea de Investigación de Desarrollo Rural, a través de la ejecución de proyectos de investigación y la divulgación de sus resultados, vinculando el desarrollo científico e investigativo con las necesidades de las comunidades de las sociedades rurales y los sistemas campesinos, para promover la inclusión rural. 

El Nodo Especializado de Conocimiento de los Espacios Rurales se encuentra justificado como un proceso de investigación científica social, interdisciplinar, pertinente y necesario dentro del ámbito nacional, teniendo en cuenta elementos contextuales de alta relevancia como la existencia de un conflicto armado no internacional, la transición potencial al posconflicto y los diversos alcances de los actores de la sociedad en términos de gobernabilidad y gobernanza.

El CIER se orienta a trabajar temáticas como son: desarrollo rural, sociedades rurales y naturaleza, organización comunitaria, sistemas de producción, sistemas campesinos, inclusión social, agrobiodiversidad, agroecología, entre otras (ECAPMA, 2015).

Nodos de conocimiento

Desde la Teoría de Aprendizaje Organizacional, formulada por Peter Senge en 1990, propone el concepto de organizaciones inteligentes y el modelo de pensamiento sistémico, que maneja conceptos de dominio personal, modelos mentales, visión compartida y aprendizaje en equipo (Senge, 1993).

Álvarez Vélez (2011), a propósito de la generación de conocimiento que promueve la acción, indica:

También desde este punto de vista la investigación cobra nuevo sentido: ha de entenderse como actividad humana enfocada a la generación de conocimiento relevante y que está incrustada en la acción. Se trata, entonces, de un proceso de generación de conocimiento que se da prioritariamente en contextos locales y en forma participativa, construido sobre la realidad misma más que sobre modelos de ella (pág. 108).

Las instituciones que hacen gestión de conocimiento deben romper paradigmas organizacionales, puesto que deben ser organizaciones flexibles, conectivas, coevolutivas, innovadoras, generadoras de sentido y deben trabajar en red.  El modelo de gestión del conocimiento visto de esta manera, obedece a un enfoque sistémico, a diferentes niveles; para esto se retoma a Nonaka, que indica que el conocimiento no reside en los agentes individuales, sino que también se construye con las conexiones que se tienen entre ellos.  Plantea que es la conectividad, la interacción local de todos los actores y su interacción con el entorno, la base del conocimiento organizacional (Pérez & Massoni, 2008). Para responder a este reto, se propone la estrategia de Nodos de Conocimiento (Knowledge Hubs), que se sustenta en organizaciones o redes que han desarrollado capacidades para capturar, compartir e intercambiar conocimiento con socios nacionales o internacionales con el fin de acelerar los procesos de desarrollo. Esto involucra un nuevo paradigma formativo, donde se plantean nuevas opciones de trabajo que integran los diferentes saberes disciplinares, en escenarios que demandan sistemas potentes de relación, donde el trabajo en equipo mejore la gestión de la información, se cuente con personas implicadas en el desarrollo de procesos de innovación y la generación de alianzas estratégicas entre Universidad - Empresa – Estado – Sociedad, que integre a investigadores de grupos nacionales e internaciones, fomentando la docencia y la investigación (Maldonado et al, 2007).

Estudios realizados en la UNAD, sobre centros de gestión de conocimientos, los conciben como dispositivos orientados a que las comunidades se integren y avancen en la sociedad de conocimiento. Son una forma de empoderamiento vinculada a temas centrales de su actividad productiva y una estrategia orientada a generar desarrollo con equidad social (Maldonado, Correa, & Alcócer, 2010). Los nodos de conocimiento están orientados a empoderar a las comunidades a través de la gestión de conocimiento vinculado a temas centrales de su actividad productiva, con el fin de obtener productos de conocimiento resultados de investigación.

Nodos temáticos de Conocimiento

Los nodos temáticos de conocimiento suelen encontrarse bajo el auspicio de ministerios, agencias sectoriales, organizaciones no gubernamentales y academia, y juegan un rol esencial en conectar pares y socios que trabajan en entornos y temas similares en otros países. (Nodoka, 2014).

En el 2014, se llevó a cabo en Seúl, el Segundo Encuentro de Alto Nivel sobre Nodos de Conocimiento (Knowledge Hubs), que se convirtió en un hito al pasar de un enfoque transaccional a una cultura institucional de intercambio de conocimiento. Colombia presentó una experiencia exitosa del DANE, con más de 73 instituciones de 38 países.

En Colombia, los centros que operativizan son los centros de conocimiento.  En este orden, está el centro de conocimiento y experiencia Pricewaterhouse Coopers, que presta servicios de auditoría, consultoría, Outsourcing y servicios legales y tributarios. FiberGlass, centro de conocimiento que desarrolla productos sostenibles y amigables para el medio ambiente.  Constructores, contratistas y fabricantes. El Centro de Conocimiento Social Colectivo, es el primer centro de conocimiento colombiano apoyado por Colciencias, que tiene por accionar la capacitación. (CECODES, 2013). Social Colectivo, centro de Conocimiento, enfocado en cambiar el mundo de la educación e innovación de la mano de los negocios, la creatividad y la tecnología.

Respecto a los nodos de conocimiento, Colombia posee varios de éstos en conocimiento sobre Energía Sostenible, una herramienta facilitadora para la promoción y diseminación de soluciones energéticas en áreas de déficit de acceso a energía. (IICA - MAEF, 2015)

La Universidad de Pamplona, tiene el Nodo Internacional de Gestión del Conocimiento, el cual está integrado por universidades, organizaciones y gremios nacionales e internacionales, que se han destacado por su activa participación en la búsqueda, construcción, aplicación y difusión del conocimiento, particularmente con finalidades académicas, investigativas, científicas, de emprendimiento y sociales (Unipamplona, sf).

Colciencias tiene nodos de conocimiento, que han sido liderados por el Ministerio TIC desde 2011, y han contado con el apoyo de Colciencias, con el objetivo de posicionar espacios de concertación, entre el sector público, privado y la academia, para la innovación TIC del país. (Colciencias, 2015).

Espacios rurales

En Colombia, la política sobre los espacios rurales, las ciencias agrarias y el desarrollo rural se focaliza principalmente en los Planes Nacionales de Desarrollo y en la Visión Colombia II Centenario (2019), con fines de crear políticas de Estado que lleven al progreso de la nación (DNP, 2005). El documento Colombia Visión 2019 incluye el sector agrario y el Desarrollo Rural a través del objetivo de una economía que garantice mayor nivel de bienestar, donde aprovechar las potencialidades del campo se convierte en una de las estrategias principales para lograrlo (DNP, 2005). 

Bendini y Steimbreger, acogen el término Ruralidad como un proceso dinámico en permanente transformación e incorporación de nuevos elementos, hábitos y técnicas de las cuales surgen nuevas expresiones culturales, modificaciones en la estructura agraria y en las prácticas productivas. Se evidencia una alta circulación de ideas, de personas, de mercancías en el mundo agrario y las nuevas formas de competitividad que aparecen ligadas a una reorganización social de la agricultura (ECAPMA, 2015).

De acuerdo a Pita y González (2016), los factores a tener en cuenta para medir la percepción hacia la nueva ruralidad son territorio, globalización y multiocupación, lo que se resume en: 

Hay otro aspecto que marca los resultados del análisis, este hace referencia a que en un principio se sigue reconociendo el campo como un sitio con un paisaje con cultivos, animales y espacios deshabitados, pero luego de una indagación aproximada, se puede interpretar que dicho paisaje ha sido interrumpido por industrias las cuales generan un tipo de demanda de mano de obra diferente a la acostumbrada en el campo, así como el surgimiento de otras  labores que la misma sociedad requiere, como transporte, telecomunicaciones, turismo, vivienda, entre otras (pág. 152-153). 

Es de indicar que las nuevas realidades territoriales implican el desplazamiento de la frontera agrícola, afectando ecosistemas estratégicos y recursos naturales vulnerables, lo que hace evidente que muchas de las políticas implementadas desconocen la articulación urbano – rural, pues no reconocen agentes estructurantes “desde las nuevas dinámicas territoriales es fundamental para delimitar zonas y orientar el ordenamiento territorial, de servicios y recursos naturales” (García & Alba, 2011). 

La reorganización propia de los nuevos contextos rurales, incluye el fortalecimiento de alianzas empresariales, procesos de asociatividad entre productores y comercializadores, auge de mercados alimenticios de calidad e incorporación de prácticas productivas que propendan por el cuidado con el medio ambiente y el turismo rural, como alternativa de re-activación económica en determinadas zonas agrarias. (UNAD - ECAPMA, 2014).

Dentro de este contexto la Nueva Ruralidad estudia factores de cambio en el territorio rural: encadenamientos urbano-rurales, empleo rural no agrícola, ordenamiento territorial, competitividad y productividad, asociatividad, provisión de servicios ambientales, certificaciones agroambientales, los pueblos como centros de servicios, el papel activo de las comunidades y organizaciones sociales y la diversidad ecológica-cultural como patrimonio comunitario, entre otros. Enfoca sus esfuerzos en apoyar proyectos que dinamicen el desarrollo local sostenible, el biocomercio, las economías locales a partir del uso de la biodiversidad y de la protección de los ecosistemas más estratégicos.

Se busca entonces, a partir del trabajo desarrollado en los nodos especializados de conocimiento de los espacios rurales, se reconozcan los principios de la sostenibilidad, inmersos bajo la economía de mercado:

  • El uso sostenible de los recursos: Desarrollar mercados y productos sin sobreexplotación.
  • Sostenibilidad comercial: Adaptar los productos a condiciones competitivas para los clientes.
  • Sostenibilidad social/institucional: Identificar fuentes de conflicto y promover la distribución equitativa de beneficios.
  • Sostenibilidad técnica: Brindar información sobre procesos de producción, fabricación y mercadeo (Vinasco, 2011).

Igualmente, el concepto de la Nueva Ruralidad y el Desarrollo Rural integra conceptos relacionados con la modernización de los sistemas Sostenibles de Producción y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, donde la biotecnología ocupa un lugar destacado para lograr sacar al sector rural del atraso en que se encuentra, lo que se resume en Montenegro & Hernández (2015):

Considerando que la biotecnología aplicada al sector agroindustrial es la que presenta un mayor desarrollo en Colombia en comparación a otros subsectores, podría visualizarse de forma positiva el futuro de la aplicación sustentable de la biotecnología agropecuaria enmarcada dentro de las tendencias mundiales, no obstante, se requiere de esfuerzos significativos en investigación básica y aplicada que coloquen a Colombia a la vanguardia del desarrollo biotecnológico agropecuario.  (Pág. 106).

Tendencias a futuro

La orientación del CIER es a constituirse en una red que promueva la economía basada en el conocimiento y el aprendizaje, basada en la capacidad de innovar y crear valor a partir de la utilización del conocimiento existente y producido por sus investigadores.  Esto implica el involucramiento de dicha información a diversos ámbitos en los cuales se desempeña, y en el aprendizaje y utilización de los mismos (Peluffo & Catalán, 2002). El modelo deseado es el de la gestión del conocimiento que promueva el desarrollo local desde las necesidades de las regiones.  Esto incluye, sistemas locales de producción donde se genera conocimiento tácito y los aprendizajes mediante el reconocimiento de experiencias y la socialización de las mismas: los sistemas locales de producción donde se crea conocimiento con la interacción de agentes especializados y los sistemas locales de producción que se combinan con actividades formales de innovación como las investigaciones de las universidades (Villasante, 2015). 

Dada la orientación que se le debe dar al CIER, se toman como modelos tres casos paradigmáticos, que son el japonés, orientado a crear ventajas competitivas a partir de la utilización del conocimiento en ciencia y tecnología; el estadounidense, que se orienta a integrar sectores de la economía con la Educación, el Sistema Económico, los centros de investigación, y el empleo.  Sin embargo, el modelo de desarrollo al que le apuntaría el modelo, es el de lograr un desarrollo como el de Finlandia, que es un país que presenta altos índices de crecimiento, productividad y competitividad y responde de manera adecuada a estrategias orientadas a generar desarrollo alineado con la conservación de los recursos naturales (Peluffo & Catalán, 2002). 

Palacios & Galván (2008), hablan de un cambio en la gestión local, donde no basta con gestionar elementos tangibles, sino que se requiere de la gestión de elementos intangibles como la formación del personal, las relaciones y el conocimiento y que son los que marcan la diferencia de competitividad del territorio. 

El artículo de Jiménez, Ceballos & Burke, presentado en el Congreso de Altec de 2011, menciona cómo la inteligencia colectiva se potencia facilitando el trabajo colaborativo de las redes académicas de educación, investigación y extensión, con el uso de tecnologías web avanzadas en entornos virtuales de generación de conocimiento y herramientas gratuitas para la construcción de redes sociales virtuales que favorecen la apropiación y transferencia de conocimiento y tecnología, a poblaciones que quieren emerger de las condiciones de desigualdad de los países. 

Siemens (2010), en su libro Conociendo el Conocimiento, menciona la importancia de mantener la capacidad de actualizarse, por tanto, las estructuras corporativas y educativas deben evolucionar de estabilidad a la adaptabilidad, en una apuesta por la creación de redes de aprendizaje y ecologías del conocimiento, para lograr promover y hacer sostenible la innovación basada en la difusión del conocimiento.  La ecología del conocimiento implica la interacción de diversas personas en espacios no estructurados, favoreciendo la creatividad, la individualidad y la innovación, a partir de la convergencia de diversas áreas del conocimiento. 

Según Ruggles (1998), es evidente que gran parte del conocimiento organizativo no puede ser codificado, sino que queda en las cabezas de los expertos. Por lo tanto, es significativo lograr la localización de estos y saber qué tipo de conocimiento es el que se posee mediante estos mapas. Este autor plantea que construirlos es una labor compleja por varios motivos. 

Por un lado, debe haber alguien que determine quién es el que más sabe de un tema en una organización, lo cual es complicado no sólo por localizar al sujeto que cumple esta condición, sino también por los problemas que pueda provocar respecto a otros empleados que se sientan subvalorados. Por otro, normalmente existe un escaso interés de los verdaderos expertos por ser localizados fácilmente por cualquier persona de la organización, especialmente si no existe un sistema que los retribuya por la carga adicional de trabajo que ello supone.

Nodo Especializado de Conocimiento de los Espacios Rurales CIER

Según la propuesta rectoral de la UNAD 2015 - 2018, se indica que se propenderá por la creación de Nodos de Innovación y Conocimiento Regional, de acuerdo con las problemáticas sociales, productivas, educativas y socioculturales de las zonas y los avances del conocimiento. 

El Proyecto Académico Pedagógico Solidario PAPS tiene como objetivo “Promover la construcción de redes apoyadas en tecnologías para consolidar las comunidades académicas de docentes de carrera y ocasionales (tutores y consejeros), estudiantes y egresados, que promuevan los principios y las prácticas de la identidad Unadista y generen nuevas formas de asociación, convivencia y participación comunitaria” (Ramón Martínez, 2010: pág. 37). 

El desarrollo de la gestión organizacional en la UNAD se hace en forma sistémica y reticular, mediante el enfoque de sistemas y de una organización en red que dinamiza los flujos de información y comunicación, que permiten no solo la toma de decisiones sino la implementación de proyectos. El CIER apunta a los principios institucionales de la UNAD, puesto que permite articular, alrededor de la investigación y la innovación, los accionares investigativos y formativos de la comunidad universitaria, dentro de la triada UEE. 

El CIER debe estar articulado con la empresa, el estado, la sociedad y el desarrollo territorial, pues se afianza con la formulación de proyectos encaminados al desarrollo sostenible de las comunidades locales y regionales hacia lo global y generando emprendimientos basados en la gestión del conocimiento, como la base para hacer investigación, innovación, desarrollo tecnológico y transferencia. El CIER se proyecta como un centro de articulación de proyectos que promuevan el desarrollo desde lo local a lo nacional, articulado a los planes de acción de las agendas de competitividad y productividad, con oferta de productos y servicios pertinentes y concertados de acuerdo a las dinámicas sociales, económicas, ambientales y tecnológicas que se presenten en los contextos rurales donde el CIER haga presencia.

Conclusiones

La gestión del conocimiento implica el ubicar la información en centros de investigación o centros de desarrollo tecnológico, para permitir la integración del conocimiento y que se generen procesos endógenos que permitan mejorar la utilización del mismo y procesos exógenos que permitan el uso y consumo en procesos socioculturales, económicos, tecnológicos o sociales (Hernández, 2014).

El modelo de Nodos Especializados de Conocimiento se constituye en una gran oportunidad para las universidades y sus investigadores, al desarrollar proyectos conjuntos con entidades públicas y privadas, nacionales e internacionales, para lo cual se requiere de una normatividad interna y operativa.  Igualmente, debe apuntarse a establecer su modelo de gestión que le permita tener reglas claras para relacionarse en entornos internos y externos.

La orientación de los Nodos Especializados de Conocimiento es a constituirse en una red que integre a todos los estudiantes e investigadores en temas especializados como el de los Espacios Rurales, que promueva la economía basada en el conocimiento y el aprendizaje, la gestión del conocimiento que promueva el desarrollo local desde las necesidades de las regiones y sea el punto de encuentro de los investigadores en temáticas especializadas.

Desde el punto de vista de la gestión del conocimiento, el CIER tiene la posibilidad de gestión del recurso humano pues aporta profesionales especializados que garantizan se cumpla con el plan de gestión trazado, además de aportar actividades complementarias generando prácticas exitosas, a partir de la participación comunitaria, bajo el diálogo de saberes asociado a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que permite una amplia participación y la réplica en diversos contextos.

El Nodo Especializado de Conocimiento de los Espacios Rurales CIER surge como respuesta de la UNAD a las demandas de la sociedad colombiana, de su compromiso con el desarrollo regional y comunitario. En este sentido, la gestión del conocimiento científico y tecnológico se haya articulada fundamentalmente a la función social, buscando contribuir a la disminución de la desigualdad.

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