Volver a Bolívar en clave cubana.
Acerca de Él es la revolución. Biografía política de Simón Bolívar
de Sergio Guerra Vilaboy
Fabio E. Fernández Batista[1]
Todo se estremecía y se llenaba de luz a su alrededor
“Tres héroes”, José Martí
Simón Bolívar es una de las figuras capitales de la historia latinoamericana. Su ejecutoria política en las primeras décadas del siglo XIX dejó huellas que todavía marcan al subcontinente. En él encarnó el espíritu de la independencia y también el contradictorio universo que implicaba asumirla como vía para una revolución social. Hasta el presente, la vida y obra del Libertador son objeto de disputa entre las fuerzas que pugnan por definir los caminos de ese mosaico de pueblos que se ubica al sur del río Bravo.
En sintonía con su trascendente legado, Bolívar ha sido objeto de profusa atención historiográfica. Multitud de estudios se han consagrado a examinar su biografía o a dialogar con aspectos puntuales de su proyección intelectual. Ante tamaño volumen de conocimiento estructurado, cabe preguntarse qué fórmula puede volver atractivo un nuevo acercamiento al héroe de Boyacá y Carabobo.
Si los lectores quieren dialogar con una de las posibles soluciones a la encrucijada planteada, vale la pena acercarse al volumen Él es la Revolución. Biografía política de Simón Bolívar (Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana-Centro de Estudios Simón Bolívar, 2025), el más reciente aporte historiográfico del destacado americanista cubano Sergio Guerra Vilaboy, pues este constituye, sin duda, un sólido texto que atrapa a quien decida aceptar el convite propuesto por su autor.
De forma clara se anuncia que no estamos aquí ante una biografía integral del patriota venezolano. El acercamiento a su itinerario vital se asume desde el interés por una arista específica de su proyección: se colocan a Bolívar y a su actividad política en contexto, en el marco de la Venezuela de los mantuanos que asistió –al calor del ciclo de revoluciones atlánticas y del vendaval napoleónico– a la fractura del Antiguo Régimen y al descalabro del imperio español, insertos en el complejo proceso de estructuración de las noveles repúblicas americanas.
La línea central del texto sigue la pista a la evolución ideológica de Bolívar: el tránsito de su apuesta por una independencia de sello conservador hacia un proyecto de contenido revolucionario, abocado a la transformación de las estructuras sociales en beneficio de las clases subalternas, es el proceso al que presta especial atención Guerra Vilaboy. Tal arco evolutivo se presenta no solo como expresión de la radicalización política bolivariana, sino también como un giro estratégico derivado de los fracasos que el movimiento insurgente venezolano experimentó debido a su incapacidad para conectar con las aspiraciones de los sectores populares. Vale subrayar el significativo rol que, en la dinámica apuntada, concede el autor a la interacción del líder independentista con el Haití de Alexandre Pétion.
De forma complementaria, se articula con el eje del libro el examen de otras dos proyecciones que definieron el itinerario político de Bolívar: la apuesta por la concertación unitaria de los territorios liberados del dominio español y la mirada crítica a la posición de los círculos de poder estadounidenses respecto a las emergentes repúblicas hispanoamericanas emergen como tópicos de interés, que reafirman el sentido revolucionario de la praxis del Libertador. El combate a los provincianismos centrífugos y la clara identificación del peligro geopolítico que para la América Hispana suponían los intereses de la emergente potencia septentrional constituyen, así, líneas de pensamiento que distinguieron al accionar bolivariano y que Guerra Vilaboy señala con precisión.
Como tópico colateral abordado en el texto debe destacarse la conexión de Bolívar con Cuba. La mirada a tales nexos se mueve por dos rutas fundamentales. Por un lado se recalca la interacción del biografiado con personajes nacidos en la isla, mientras por otro se analizan los proyectos y valoraciones que este trazó con respecto a la independencia de la Mayor de las Antillas. Asimismo, resulta altamente recomendable no incurrir en la habitual práctica de obviar los prólogos y prefacios, pues en las páginas que dan inicio a la biografía se realiza un ejercicio de reconstrucción y reflexión historiográfica que evidencia el interés que la figura de Bolívar ha despertado en los historiadores cubanos. A la valoración científica se suma, de esta manera –y merece ser anotado– el justo homenaje a intelectuales como Franciso Pividal, Francisco Pérez Guzmán, Salvador Morales y Jorge Ibarra Cuesta.
Como cierre del presente comentario es esencial significar un elemento que le otorga especial valor al libro de Sergio Guerra Vilaboy. El volumen tiene la virtud de configurarse como un ameno relato analítico distante del tono plomizo tan frecuente en la literatura académica: se inserta con galanura dentro la sólida tradición de los estudios bolivarianos gestados en los ámbitos profesionales de la ciencia histórica, mas también posee las condiciones para conectar con segmentos del público no especializado. El dominio de la expresión –del arte de narrar– por parte del autor nos deja ver a un historiador que entiende y asume los códigos comunicativos que convierten a una obra en ariete con la capacidad para demoler las murallas de los cenáculos intelectuales. Tal logro en el terreno escritural –todo un suceso si se examina la historiografía cubana contemporánea, los modos nuestros de escribir– se ha fraguado en los últimos años de la trayectoria intelectual de Guerra Vilaboy, en una progresión que –según la perspectiva de quien redacta estas líneas– tuvo su punto de partida en Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina (2010), un momento de consolidación en Cubanacán, la nación imaginada. Derrotero de Soles y Rayos de Bolívar (2024) y ahora plena articulación en Él es la revolución… (2025).
Quizás el símbolo distintivo de que estamos ante un libro diferente –construido a partir de un ejercicio de pensar el devenir y acometer su interpretación intelectual conectado a la mejor versión de la praxis historiográfica– se ancla en la imagen que preside la cubierta de esta obra: un Bolívar con gafas de sol –hecho puro flow dirían los jóvenes– nos mira convencido de su lugar cimero en el panteón heroico latinoamericano, al tiempo que conmina –con el peso de la historia que en él corporiza– a darle continuidad a su gesta magna aún inconclusa.
[1] Profesor titular y director del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana. Doctor en Historia. Miembro de Número de la Academia de la Historia de Cuba. Fue vicepresidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.