Capitulo 11. Control Biológico

DOI: https://doi.org/10.22490/9789586516358.11
Sección
Capitulos del Libro
Juliana Moraes Boldini Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Yolvi Prada Millán Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Juan Carlos Padilla Osorio Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Sandra Patricia Montenegro Gómez Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Mery Rocío Fonseca Lara Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Ramón Antonio Mosquera Mena Universidad Nacional Abierta y a Distancia
Sandra Yamilé Pulido Pulido Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Actualmente vivimos las consecuencias de la revolución verde en todo el mundo. Podemos observar la intensificación de la producción agrícola con el aumento del uso de diversas tecnologías, como los plaguicidas, herbicidas y fertilizantes, así mismo, nuevas variedades de cultivos de alto rendimiento, con la intención de aumentar la producción alimentaria y resolver el problema de hambre del mundo después de la segunda guerra mundial (Borlaug, 2003; Suárez & Serrano, 2011).

El uso intensivo de agroquímicos sintéticos en la agricultura, ha causado diversos problemas en el medio ambiente, como la contaminación del agua, del suelo y de los alimentos, causando posiblemente problemas en la salud de los agricultores y consumidores. También la resistencia de plagas y enfermedades a variados principios activos utilizados indiscriminadamente, y desequilibrio biológico con la reducción o eliminación de organismos benéficos que consecuentemente disminuyen la biodiversidad (García, 1997a).

Diversos segmentos de la sociedad han considerado y propuesto una demanda creciente de alternativas de producción que permitan la disminución del impacto ambiental que se ha ocasionado y a su vez atiendan las restricciones ambientales, las necesidades y exigencias de los consumidores. Es así como el control biológico, articulado en el manejo integrado de plagas y enfermedades, se constituye en una de las opciones viables para atender los anhelos de una sociedad consciente, en la búsqueda incesante por soluciones sostenibles a mediano y largo plazo.

El principio básico del control biológico es controlar plagas agrícolas e insectos transmisores de enfermedades, mediante el uso de enemigos naturales. Estos pueden ser otros insectos benéficos, como lo son los depredadores, parasitoides o también microorganismos como bacterias, hongos y virus. Por ser un método racional y amigable con el medio ambiente, no deja residuos en las plantas ni en los alimentos, protegiendo la salud de la población (EMBRAPA, 2018).

Existen al menos tres estrategias básicas para el control biológico de plagas: la estrategia Clásica, que consiste en la importación, donde un enemigo natural de una plaga se introduce a una región, con la esperanza de lograr el control. La Inductiva, en la cual una gran población de enemigos naturales es administrada para controlar rápidamente las plagas. En este método, los enemigos naturales son liberados periódicamente para restablecer un equilibrio que no haya sido naturalmente controlado, pero si intervenido por otros métodos. Finalmente, encontramos la Inoculación, donde la producción y liberación de los enemigos naturales se introduce en grandes cantidades para controlar la plaga rápidamente (Unruh, 1993).

La estrategia que se adopte va a permitir que se controlen las especies que están causando daño a los cultivos; para ello se deben tener en cuenta diferentes aspectos como lo son: la identificación del agente causal de daño, las condiciones ambientales, las especies que habitan en la región y las áreas productivas que están alrededor de la zona a intervenir, entre otras. Cada detalle que se tenga en cuenta proporcionará herramientas que contribuyan a disminuir el umbral de daño y potencializar la intervención natural que se logra con los insectos controladores (Melo, 1985).

La principal característica del control biológico es no causar daños acumulativos a las plantaciones ni a los enemigos naturales. Por estas condiciones, la demanda por los programas de control biológico de plagas ha crecido considerablemente en el mundo, en función de las nuevas directrices internacionales de producción agrícola de favorecer la conservación y el uso sostenible de los recursos biológicos, que es fundamental para el control de la biodiversidad y para provisionar el equilibrio de los ecosistemas (Badii & Abreu, 2006).

Este capítulo tiene como objetivo realizar un abordaje general sobre los conocimientos básicos del control biológico y las consideraciones que se deben tener en cuenta en las alternativas de producción que se adopten, con la idea de despertar interés en el manejo integrado de plagas, visualizando perspectivas promisorias para el futuro, que contribuyan a reducir el uso de pesticidas, mejorando la calidad de los productos agrícolas y minimizando el impacto ambiental mediante la conservación de los recursos naturales, la biodiversidad y la sostenibilidad de los agroecosistemas.

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